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TRIBUNA

El mus y la política

martes 09 de febrero de 2016, 19:51h

La actualidad política se siente estancada y, más que una negociación política para formar gobierno, parece que los protagonistas están jugando al mus. Primero fue el “paso a la grande” de Mariano Rajoy, al no aceptar a ser candidato a la Presidencia del Gobierno por no contar con apoyos suficientes. Su decisión dejó descolocados a muchos, entre ellos a los dirigentes del PSOE que llegaron a acusar a Rajoy de todo. Ellos esperaban poder despedazar a Rajoy en su debate de investidura. Ya se sabe, con eso de la corrupción y el gobierno nefasto del PP en derechos sociales, reforma laboral y política de recortes, por señalar algunos de los mitos de la izquierda. De esa forma con todas las fuerzas políticas del Congreso atacando la candidatura del actual Presidente del Gobierno (en funciones), Sánchez se pondría a la cabeza del “gobierno progresista y reformista”. Pero Mariano después de ver lo que ocurrió en Portugal, decidió esperar. También influirían las 17 veces que trató, sin éxito, hablar con Pedro Sánchez.

Ahora parece que estamos jugando a “la chica” y quien lleva la voz cantante, Pedro Sánchez, dilata lo más posible el envite. Todavía no sabe quién puede ser su compañero de juego. Deshoja pétalos de margarita entre Pablo Iglesias y Albert Rivera. De todas formas, ni con uno, ni con otro, le salen las cuentas. Necesita la abstención del PP o de los partidos independentistas para salir elegido en la segunda votación por mayoría simple. Pedro Sánchez está encantado con su papel de protagonista, pues le mantiene a salvo de los ataques de los propios barones socialistas. Parece difícil que después de su campaña monocorde contra Rajoy pudiera solicitarle su abstención para facilitar su investidura. Porque no debemos de olvidar que Pedro Sánchez “quemó sus naves” de cualquier acuerdo con el PP cuando su programa electoral se quedó resumido en “contra Rajoy”. Es cierto que ahora su lema es “programa, programa y más programa”, pero cuando alguien hace especial hincapié en algo, me echo a temblar, quizás por el refrán aquel de “dime de lo que presumes y, te diré de lo que careces”. Sus 53 páginas de propuestas más parecen la lista de la compra de Mercadona que un auténtico programa político: ¿me van a subir los impuestos? ¿en cuánto piensa reducir el Estado? ¿y las autonomías? ¿qué tipo de modelo educativo quiere? son preguntas para las que no he encontrado respuestas en la lista de buenas intenciones trufadas de anglicismos.

Albert Rivera sigue agazapado esperando el “juego a los pares”. Él se sabe centrado y puede hacer pareja con el PP y con el PSOE. De momento su discurso sigue por la línea de defender una gran coalición PP-C´s-PSOE, pensando que en algún momento, él podría ser el punto de unión entre los tres partidos. Entonces sí que saldrían las cuentas y sería posible afrontar una renovación de las estructuras políticas, sociales, económicas y educativas de España. Desde luego en ese gran pacto es esencial la participación del Partido Popular y, no solo porque tenga mayoría absoluta en el Senado, sino porque no se puede hacer una reforma de calado a espaldas de más de siete millones de españoles. La gran pregunta es si ese proceso puede ser liderado por alguien que no tiene experiencia en gestión, sin un equipo sólido y rodado y, además con la espada de Damocles que en las próximas elecciones sea fagocitado por un sistema electoral que perjudica a los partidos de ámbito nacional, otra repetición de lo ocurrido con el CDS y UPyD. Por eso su necesidad de colocarse en la posición del PP y desbancarle.

Pablo Iglesias, Pablo el de la Sexta, espera el momento del envite al juego. Su juego es sencillo, dinamitar la partida para quedarse con la mesa, los amarracos y todo aquello que pille. Primero quitándole la silla a Pedro Sánchez. Hasta ahora se ha prodigado con sus señas dirigidas al público y al mismo Pedro Sánchez. Bien sea con camisa sudada o de smoking, acunando a un bebé o nombrando a medio equipo ministerial, el dirigente de Podemos quiere en el fondo que todos “se den mus”, pues espera que en el nuevo reparto de cartas, en las nuevas elecciones logre supera esos 340.00 votos de ventaja del PSOE.

Y los mirones son estos independentistas, que de momento “son de piedra, aunque no dan tabaco”, porque ellos dan poco o nada y, además está mal visto fumar. Quizás solo esperan ganar algo del juego de los otros, porque su partida no está en esa mesa, sino en su feudo.

Perdónenme los buenos jugadores de mus la frivolidad de introducir la política en un juego tan español, tan popular, pero tan parecido a la política, por aquello del engaño. Lo correcto sería buscar una metáfora más colaborativa como el deporte de la escala en donde el que va primero de la cordada lo hace en beneficio de todos. Claro que si lo ponemos de ejemplo, alguno se pondrá a afilar la navaja para cortar la cuerda de escalada de los que vienen detrás.

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