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ESTADOS UNIDOS

Rick Gates, mano derecha de Trump en campaña, conspiró sobre la trama rusa
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Rick Gates, mano derecha de Trump en campaña, conspiró sobre la trama rusa

sábado 24 de febrero de 2018, 02:52h
Se ha declarado culpable de los cargos de conspiración y falso testimonio.

Rick Gates fue el "número dos" de la campaña electoral que catapultó a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en las elecciones presidenciales de 2016. Se le consideró el hpombre en la sombra que lideró el impulso del magnate con dirección a la Casa Blanca. Se trata de un asesor legal de 45 años que labró su carrera política al lado de Paul Manafort, director de la campaña de Trump entre junio y agosto de 2016, además de uno de los principales acusados como consecuencia de las investigaciones sobre la injerencia rusa en dichos comicios.

Gates estrenó su trayectoria hace 30 años en la consultoría de Manafort y tocó techo al convertirse, en 2016, en la mano derecha de Donald. Tímido, siempre ha manejado un perfil bajo pero un rol trasecendental. Tanto que llevó el día a día de la campaña y cometió un puñado de errores colosales. Uno de ellos se desnudó al no haber supervisado el discurso que emitió Melania Trump, cuyo texto parecería plagiado de la alocución ofrecida por Michelle Obama en 2008.

Pero sobreviviría a las reprimendas y se mantuvo en vuelo a pesar de la salida de Manafort del aparataje de la campaña del candidato republicano que acabaría ganando las presidenciales. Su mentor renunció por haber ocultado un pago de 12,7 millones de dólares por asesorar al expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, relacionado con Rusia. Pero Gates atravesó ese fango y siguió adelante, manejándose como aliado cercano de Thomas Barrack Jr, el multimillonario amigo de Trump que organizó la transferencia de poderes con Obama.

Pero en marzo de 2017 su capacidad para salir a flote empezaría a declinar. Fue expulsado del grupo "EEUU primero", encargado de recaudar fondos para las medidas legislativas del magnate, y empezó a ser investigado por el fiscal Robert Mueller. El 30 de octubre Gates y su mentor Manafort supieron que el fiscal había presentado cargos en su contra. Por ello, ambos se entregaron al FBI, aunque se declararon no culpables de los delitos relacionados con las injerencias rusas. Sus nombres fueron los primeros imputados en la trama relativa a los tentáculos de Putin. Y es que Gates mantuvo lazos relevantes con el país europeo desde 2006 hasta 2017.

La acusación que pesa sobre él y sobre Manafort es la creación de una "red de entidades y cuentas bancarias" en diferentes países para ocultar hasta 75 millones de dólares que obtuvieron del Gobierno prorruso de Víktor Yanukóvich y de oligarcas rusos. Pagarían una fianza millonaria (5 millones de dólares) y vivirían bajo arresto domiciliario durante meses, pero Gates ha terminado por perder la paciencia y la batalla ante la presión y este viernes ha determinado entonar el "mea culpa".

En esta jornada se ha declarado culpable de los cargos de conspiración y falso testimonio en el marco de las pesquisas sobre la manipulación rusa en los comicios en los que Hillary Clinto cayó. Así renuncia el derecho a tener un juicio y evita las costas, que odrían ascender a 1,5 millones de euros. Además, con esta confesión puede recortar su condena hasta los 18 meses de cárcel. Y lo que también puede es haber sembrado la mecha para la explosión de la trama rusa.

Al tiempo que a su mentor Manafort le persigue una pena de hasta 10 años de cárcel, pues sigue negando su culpabilidad, Gates parece querer colaborar con la Justicia después de haber mentido a los investigadores federales sobre la reunión que mantuvo en Ucrania, en marzo de 2013. Allí también estaba Manafort y un miembro republicano del Congreso de los Estados Unidos. Entonces, aseguro haber tratado temas relacionados por la política ucraniana, pero era un señuelo falso.

También mintió sobre este punto el pasato 1 de febrero y tras ello su defensa jurídica presentó una moción para retirarse de tal labor. El caso es que la perspectiva de afrontar 6 años de cárcel ha terminado de decidir a Gates. Ahora que han sido imputados otros 32 nuevos cargos, la pieza silente que ayudó a Trump a escalar hasta el Despacho Oval ha dado un paso al frente y está en condiciones, para cumplir finalmente 18 meses de encierro, de entregar al fiscal Mueller información clave sobre la presunta injerencia del Kremlin.

Manafort, por su parte, se mantiene firme. "Esperaba que mi colega de negocios tuviese la fortaleza para continuar la batalla para demostrar nuestra inocencia. Por razones todavía por aclarar, eligió hacerlo de otra manera. Esto no altera mi compromiso de defenderme contra los falsos cargos acumulados que contienen las acusaciones contra mí", ha zanjado. No lo tendrá fácil el exjefe de campaña de Trump después de estas revelaciones de su pupilo.

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