elimparcial.cibeles.net
ic_facebookic_twitteric_google

MEMORIAS

Jorge M. Reverte: Una infancia feliz en una España feroz

domingo 06 de mayo de 2018, 16:05h
Jorge M. Reverte: Una infancia feliz en una España feroz

Espasa. Barcelona. 2018. 305 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 11,39 €.

Por Daniel González Irala

Periodista de renombre, al igual que su hermano Javier, tras una dilatada carrera en diversos periódicos y revistas y una más que acertada trayectoria como novelista (siendo destacados los seis libros protagonizados por el inspector Gálvez), el autor en un tono memorialístico que no huye de cierta nostalgia, nos cuenta como fueron no solo sus años infantiles, los 50, en la capital española durante una posguerra con más oscuros que claros, sino un fresco más costumbrista que goyesco de los habitantes que la poblaron, los juegos a los que los seis hermanos jugaban, siempre en la calle, y demás anécdotas propias de una familia humilde que empezó no siéndolo tanto cuando el abuelo murciano también cronista de teatro y toros en ABC decide con sus posibles trasladarse a Madrid.

Contada esta crónica novelada, desde una primera persona por la que son fáciles de ver sus flaquezas, el libro recuerda al Baroja de La lucha por la vida y pretende ser un ejercicio de estilo de una vida corriente en una España que él mismo define como la diferencia entre los muñecos que emulaban a Pinito de Oro que tenía de juguetes, y la realidad de los circos sucios de antaño, en particular el Price situado en la Plaza del Rey donde hoy está el Ministerio de Cultura. También se reconoce deudor explícito de Chaves Nogales, escritor ya tristemente desaparecido, cuyas exhaustivas crónicas callejeras de la ciudad son también historia de la literatura.

Quiere vertebrar en un principio el relato en torno a tres de sus tías que fueron a trabajar a la prisión femenina de Ventas; de dos de ellas se nos muestra un retrato apocado o desdibujado, sin embargo de Amelia, enfocada desde el odio racional por el que tras la pérdida de una hermana debido a la tos ferina, se encarga de llevar a su madre a un manicomio de los de antes, queda probado el hecho ideológico de que, a pesar de que los abuelos y padres estaban más en el bando nacional que en el republicano, todo ello no era más que un simple reducto de supervivencia.

Con un largo árbol genealógico, los padres e hijos vivieron en cuatro tipos de domicilio diferentes: dos en la ciudad y otros dos en una sierra madrileña por asfaltar. De Argüelles a Cercedilla, pasando por Navalcarnero, y volviendo de nuevo durante un par de años a Madrid, esta vez a la calle Conde de Peñalver, la vida de los Martínez obtuvo cierto esplendor cuando el padre de Jorge adquirió su carnet de periodista (Arriba fue el periódico para el que más colaboró, y a su hijo le llamaba la atención como los plumillas de entonces tenían que ir a trabajar de uniforme).

Da importancia igualmente a que los hermanos se criaron entre libros, tebeos, revistas y cine (tres de ellos representaban para sí mismos el puñetazo que se lleva el personaje de John Wayne en El hombre tranquilo), lo que les hizo admirar los tomos de Roberto, Alcázar y Pedrín.

Se agradece igualmente cierta incorrección en el sentido del humor que hace que la nebulosa a la que no siempre el lector quiere o le interesa acercarse se disuelva como en una nube de algodón de azúcar. Un ejemplo: “Los métodos pedagógicos de mi tío Fernando eran, por decirlo suavemente, bastante dudosos. Por ejemplo, le estampó una guitarra en la cabeza a mi primo por llegar tarde a casa. Era verdad que el chaval iba vestido de tuno, lo que podía ser un atenuante en caso de homicidio, pero no había que pasarse”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.