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TRIBUNA

España sin honor

domingo 20 de mayo de 2018, 19:59h

Los acontecimientos de los últimos meses y en particular los de los últimos días, han destruido absolutamente el sentir o mejor el sentido del honor que tenemos muchos españoles. Y es un honor legítimo, ganado con el sacrificio y el esfuerzo de muchas generaciones de ciudadanos ejemplares.

No es de recibo que el Jefe del Gobierno se inhiba de sus obligaciones y delegue en el Poder Judicial los deberes que le corresponden, que corresponden al Poder Ejecutivo. Con esa inhibición rayana en la lenidad destruye los más valioso, el sentido del honor, la destrucción de ese valor que al pertenecer al mundo de los valores es tan deletéreo o peor que un bombardeo nuclear. Un bombardeo nuclear destruye el mundo material, incluso la vida humana pero no el alma, si lo que se cercena es el honor la destrucción es más profunda aún, pues se trata del alma de un pueblo. Solo queda mala prensa, vergüenza, humillación y vejación del alma hispana.

Eso no es que esté ocurriendo, es que ha ocurrido ya, y se debe a la cobardía del poder ejecutivo en su conjunto y sobre todo del Jefe del mismo, que con su lentitud e inoperancia está contribuyendo a la destrucción de España. España ya no es una, ni grande, ni libre, España ya es la vergüenza y el hazmereír de mucha gente

En el momento mismo de la detención en el extranjero del señor Carles Puigdemont y su casi inmediata puesta en libertad, el Jefe del Poder Ejecutivo tenía el deber de haber declarado la salida inmediata de España de la Comunidad Europea. Una Comunidad Europea que no respeta la legalidad y los derechos fundamentales de uno de sus miembros y no responde a la violación de los mismos por parte de un huido.

Un Jefe del Ejecutivo nacional que permite que una persona nombrada a dedo por un delincuente múltiple huido de su país de origen, vaya y vuelva tranquilamente a despachar en paralelo con ese mismo en la capital de otro país de la Comunidad, no está cumpliendo con su obligación, su obligación inmediata es impedirle volver a su lugar de origen. Todo eso es una vergüenza nacional o por lo menos en el sentir de muchos españoles. El que la diplomacia o los intereses económicos de España con las economías de esos otros países, siendo importante no lo es tanto como la defensa de la dignidad del Estado español y de los españoles. Que sepan todos que en este paso el siguiente, es batir a su Majestad el Rey, y esto es semejante a una partida de ajedrez en la que la iniciativa la tiene siempre el Separatismo y el Poder Legítimo nacional va siempre con un retraso desesperante, no solo a remolque, sino con una inoperancia, una desgana y una cobardía inexplicables.

El daño que se está haciendo a Cataluña solo es comparable al daño que se está haciendo a la imagen de España entera y sus Instituciones, país milenario que ha defendido su honor en circunstancias semejantes pero que ahora no lo está haciendo. Se puede hablar de la trilateral, de las fuerzas oscuras, de la masonería, de cualquier cosa, pero lo que está claro ante la historia es que esa responsabilidad va a recaer sobre cada uno de nosotros si no lo denunciamos a tiempo y pienso que es posible que el tiempo se haya terminado.

Que Dios nos proteja. Como creyente me queda esa esperanza.

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